Postes eléctricos en el área de autocaravanas: cómo gestionarlos (y cobrarlos) sin estar allí

Postes eléctricos en el área de autocaravanas: cómo gestionarlos (y cobrarlos) sin estar allí
Es una noche de enero y en tu área hay cuatro autocaravanas. La electricidad se cobra a tarifa fija, tres euros por día, como en tantas áreas municipales. En la parcela 7 hay una pareja que tiene la calefacción a gas y usa la toma de corriente solo para la nevera y el cargador del móvil: te cuesta unos céntimos. En la parcela 3 hay un autocaravanista que ha apagado la Truma para ahorrar gas y ha encendido un calefactor eléctrico de 2.000 vatios, más el boiler, más la tele. Va a estar enchufado doce horas. Al final de la noche habrá gastado lo que una familia en un día entero, y te habrá pagado tres euros. Tú no lo sabrás nunca, porque el poste no te lo dice.
Esta escena se repite cada invierno en muchas áreas de autocaravanas de España, y cada verano en otra versión, con el aire acondicionado. La electricidad es el único servicio que vendes sin saber cuánto vendes, porque medirla y cobrarla por lo que es siempre ha exigido hardware caro y alguien que fuera a leer los contadores.
En este artículo vemos cuánto consume de verdad una autocaravana enchufada, por qué la tarifa fija casi siempre sale perdiendo, qué exige la normativa eléctrica española para los postes de un área o un camping, qué límites tienen los monederos y los contadores tradicionales, y cómo funciona un poste conectado que se enciende, se apaga y se cobra a distancia, desde el mismo panel con el que gestionas la barrera, las reservas y las entradas.
Cuánto consume de verdad una autocaravana enchufada
Empecemos por los números, porque sin números cualquier decisión sobre tarifas es tirar a ciegas.
Los postes de camping en Europa suelen dar entre 4 y 16 amperios por toma, según la guía técnica del Touring Club Suizo. A 230 voltios eso significa, en pocas palabras, que una toma de 6 A pone a disposición unos 1,4 kW, una de 10 A unos 2,3 kW y una de 16 A unos 3,7 kW. Es la potencia máxima instantánea: lo que el autocaravanista puede encender a la vez sin que salte la protección.
El consumo real, es decir, los kWh que pagas tú en la factura, depende de lo que haya dentro de la autocaravana y de cuánto tiempo esté encendido. Algunas referencias concretas, recogidas de quien usa autocaravana a diario:
- Nevera trivalente a 230 V: unos 140 W, funcionando 18-20 horas al día. Ella sola suma 2,5-3 kWh cada 24 horas, haga el tiempo que haga.
- Nevera de compresor: 50-70 W durante unas diez horas. Menos de 1 kWh al día.
- Boiler eléctrico o Truma Combi en modo eléctrico: de 900 a 1.800 W mientras calienta. Un par de horas de funcionamiento son 2-3 kWh.
- Aire acondicionado de techo: alrededor de 1.000 W en marcha. Una noche de agosto con el aire puesto ocho horas son 6-8 kWh.
- Calefactor eléctrico portátil: 1.500-2.000 W. Doce horas en una noche de enero pueden llegar a 20 kWh.
- Cargador de batería de servicio con litio: las autocaravanas nuevas montan cada vez más baterías LiFePO4 de 200-300 Ah. Recargarlas casi vacías absorbe otros 2-4 kWh.
Juntemos las piezas. Una autocaravana "ligera" (nevera, luces, móviles) consume 2-3 kWh por noche. Una autocaravana "pesada" en invierno o en pleno verano (nevera, boiler, aire acondicionado o calefactor) llega sin problema a 10-15 kWh, con picos por encima de 20.
¿Y cuánto te cuesta a ti un kWh? En España el precio mayorista de la electricidad (el que marca OMIE) ha sido muy irregular en 2026: según el seguimiento mensual de la OCU, ha ido de 16,41 €/MWh de media en febrero a 143,25 €/MWh en septiembre, el mes más caro de los últimos cuatro años, con una media provisional de 73,59 €/MWh entre enero y septiembre. La tarifa regulada PVPC (2.0TD) se ha movido entre 0,17 y 0,25 €/kWh de media mensual, antes de impuestos. A eso hay que sumar el término de potencia, el impuesto especial sobre la electricidad, el IVA y, si no estás en PVPC, el margen de tu comercializadora. El coste final depende mucho de tu contrato, así que la forma más honesta de saberlo es dividir el total de tu factura entre los kWh consumidos. Para hacer cuentas en este artículo usaremos 0,25 € por kWh como referencia.
La autocaravana "ligera" te cuesta menos de un euro por noche. La "pesada" te cuesta de 2,50 a casi 4 euros, y en las peores noches unos 5. Si cobras 3 euros fijos, con el segundo perfil estás perdiendo o, en el mejor de los casos, regalando el servicio. Y ni siquiera sabes cuántos de tus clientes son del segundo perfil.
Incluida, tarifa fija o por consumo: por qué la tarifa fija te cuesta más de lo que crees
En España conviven tres modelos para cobrar la electricidad:
- Incluida en el precio de la parcela, muy habitual en áreas pequeñas y en algunas privadas.
- Tarifa fija por día, el modelo más extendido en las áreas municipales. Dos ejemplos de ordenanzas publicadas: el ayuntamiento de Mérida cobra 4 € al día por el servicio de electricidad en su área de autocaravanas (precios en vigor desde el 1 de enero de 2024), y Pobladura del Valle (Zamora) cobra 3 € por 24 horas, según la ordenanza publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Zamora el 19 de febrero de 2025.
- Por consumo, en euros por kWh, mucho menos frecuente porque exige medir cada toma.
El modelo "incluida" es el más fácil de comunicar y el más peligroso de gestionar. Solo funciona si la tarifa de la parcela ya es alta y tu público es sobre todo de verano y consume poco. En cuanto cambia el tipo de cliente (y con la autocaravana de invierno creciendo, cambia), el coste de la energía se come el margen sin que lo notes mes a mes en la factura.
La tarifa fija parece un compromiso razonable y en realidad invita a derrochar. El autocaravanista que ha pagado 3 euros "por la luz" se siente con derecho a usar toda la que quiera: ya la ha pagado. El que consume poco se siente estafado, el que consume mucho está encantado, y tú financias al segundo con el dinero del primero.
El modelo por consumo es el único en el que el precio sigue al coste. Quien usa la nevera paga unos céntimos, quien enciende el calefactor paga el calefactor. Su problema nunca ha sido la equidad, sino lo complicado que era hacerlo funcionar.
Un ejemplo sobre un área tipo. Un gestor con 25 parcelas y unas 3.000 pernoctas al año, con tarifa fija de 3 euros, ingresa 9.000 euros por la electricidad. Si el 30 % de sus clientes es del perfil "pesado" a 12 kWh y el resto del perfil "ligero" a 2,5 kWh, consume unos 16.000 kWh al año, que a 0,25 euros son unos 4.000 euros de factura. Sobre el papel parece que gana. Pero el margen está muy repartido: la mayoría de las noches "ligeras" le dejan más de dos euros, y en una noche de calefactor a 15-20 kWh pierde dinero. Si el precio de la luz vuelve a subir como en septiembre, o su clientela de invierno crece, ese margen se evapora sin que nadie le avise. Con un precio por consumo, en cambio, cada kWh tiene su margen, y además el consumo baja, porque quien paga el calefactor lo usa un poco menos. Así la electricidad pasa de coste escondido a ingreso con un margen sano y previsible.
Monedero, contador, tarjeta: los límites del hardware "tonto"
Si cobrar por consumo es tan conveniente, ¿por qué la mayoría de las áreas sigue con tarifa fija? Porque hasta ahora hacerlo significaba instalar un poste con monedero o lector de tarjetas, y ese poste trae consigo una lista de problemas que quien ya lo tiene se sabe de memoria.
El monedero hay que vaciarlo. Alguien tiene que pasar, abrir la portezuela, contar las monedas y llevarlas al banco. En un área sin personal eso significa ir físicamente cada pocos días, y en temporada alta a menudo cada día. El autocaravanista llega a las diez de la noche, solo lleva billetes y el monedero solo acepta monedas de un euro: se queda sin corriente y mañana te deja una reseña. Las monedas se atascan, la humedad oxida los contactos, alguien fuerza la portezuela por ochenta euros en calderilla y la reparación cuesta diez veces más. Lo contamos con detalle en Postes, tótems y cajeros automáticos: por qué el hardware en la explanada es tu punto más débil, y la lógica es la misma: cada aparato que recoge dinero en la explanada es un blanco y un coste de gestión.
Las tarjetas prepago y las fichas de crédito cambian el problema de sitio en lugar de resolverlo: hay que venderlas, así que tienes que estar o tener un expendedor, es decir, más hardware. El contador de lectura manual, por último, solo funciona si alguien apunta la cifra a la llegada y a la salida: en un área con entrada automática es sencillamente incompatible con el modelo de gestión.
Y luego está el problema más gordo, que ningún monedero resuelve: la toma sigue siendo físicamente accesible para todos. El autocaravanista de la parcela 3 no ha pagado la luz, pero la toma de la parcela 4, libre, está a dos metros. Sin un control que vincule el suministro a quien ha pagado de verdad, la energía es un bien común en la explanada.
Qué exige la normativa: ITC-BT-41 y la norma UNE-HD 60364-7-708
Antes de hablar de tecnología, una parada obligada: la seguridad. En España las instalaciones eléctricas de baja tensión se rigen por el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT, Real Decreto 842/2002), y su instrucción técnica ITC-BT-41, "Instalaciones eléctricas en caravanas y parques de caravanas", es la que se aplica a campings y áreas. La ITC es muy breve: dice que los receptores deben cumplir las directivas europeas aplicables y que las prescripciones particulares son las de la norma UNE 20460-7-708.
Esa norma es la versión española de la parte 7-708 de la serie internacional IEC 60364, y se ha ido actualizando. Hoy el catálogo de UNE recoge la UNE-HD 60364-7-708:2018, con una modificación A11 publicada en abril de 2025, que es la versión oficial en español del documento europeo HD 60364-7-708:2017/A11:2024. Su título ya lo dice todo: "Parques de caravanas, campings y emplazamientos análogos". Qué edición exacta te aplica depende de tu proyecto y de tu comunidad autónoma, así que confírmalo con tu instalador.
Los requisitos principales para las tomas de corriente, tal como figuran en la IEC 60364-7-708:2017 en la que se basa la norma europea, son estos:
- Tomas industriales tipo CEE (IEC 60309-2), con enclavamiento, para que los contactos no tengan tensión cuando están accesibles.
- Al menos una toma por parcela, con una intensidad asignada no inferior a 16 A.
- Un diferencial de 30 mA como máximo para cada toma, que corte todos los conductores activos.
- Una protección contra sobreintensidades para cada toma, de modo que la sobrecarga de una autocaravana no deje sin luz a la de al lado.
- Grado de protección mínimo IP44 para las tomas y protección contra impactos (por ubicación, por protección mecánica o con equipos de al menos IK08).
- No más de cuatro tomas en una misma envolvente, y los postes colocados de forma que los cables no tengan que cruzar los viales.
- La parte más baja de la toma, entre 0,5 y 1,5 metros del suelo.
- Distribución preferiblemente enterrada, a una profundidad suficiente (la norma considera 0,6 m como mínimo general) para que no la dañen las piquetas ni los vehículos.
A esto se suma el trámite español: la instalación la tiene que ejecutar una empresa instaladora habilitada, que emite el certificado de instalación y lo registra ante el órgano de industria de tu comunidad autónoma, con proyecto firmado por un técnico o memoria técnica de diseño según lo que marque la ITC-BT-04 para tu caso.
Y ojo, porque además de la seguridad eléctrica está la normativa turística autonómica, que en algunos casos dice cuántas tomas debes tener. En Andalucía, el Decreto 26/2018 exige en las áreas de pernocta de autocaravanas puntos de toma eléctrica en cada parcela. En Cataluña, el Decreto 75/2020 pide como mínimo un enchufe con caja de protección cada cuatro parcelas en las áreas de acogida de autocaravanas. En Navarra, el Decreto Foral 22/2024 exige electricidad en al menos el 30 % de las parcelas para la categoría "plus". Lo vemos con más detalle en la normativa de las áreas de autocaravanas en España.
¿Por qué te interesa todo esto, además de por cumplir la ley? Por dos motivos. El primero: si ahora tienes que cambiar o añadir postes (porque los viejos fallan, porque has conseguido una subvención, porque amplías el área), vas a hacer una inversión que debe cumplir estos requisitos, y conviene que el mismo poste resuelva también la gestión, en lugar de comprar hoy el poste reglamentario y dentro de dos años el sistema para cobrarlo. El segundo: hay dinero público para este tipo de infraestructura. Navarra, por ejemplo, ha abierto convocatorias de ayudas para que las entidades locales creen o adapten áreas de pernocta, y varios ayuntamientos han financiado sus áreas con los Planes de Sostenibilidad Turística en Destino de los fondos Next Generation, como Banyoles (Girona). Es el momento de hacerlo bien.
El poste conectado: cómo funciona la gestión remota
Y aquí llega la parte que cambia el juego. Un poste conectado es, en esencia, un poste reglamentario en el que cada toma está controlada por un relé con medidor integrado y conectado a internet. El relé hace tres cosas: enciende o apaga la toma a demanda, mide los kWh que pasan y lo comunica todo a un software.
No es ciencia ficción ni cosa de grandes grupos. Los fabricantes de postes para campings ya ofrecen en España sistemas de gestión remota que permiten supervisar y controlar cada poste por separado desde la oficina, e incluso que el cliente controle su consumo desde el móvil, como anunciaba el distribuidor Almarin para los postes Rolec ya en 2017. Lo que ha cambiado es que hoy esa tecnología cabe en el presupuesto de un área de 20 o 30 parcelas.
Llevado a un área de autocaravanas de 20-40 parcelas, el flujo es este:
- El autocaravanista reserva o llega, hace la entrada desde el móvil y elige si quiere electricidad.
- La toma de su parcela se enciende automáticamente. Las demás siguen apagadas.
- El contador cuenta. Él puede ver cuánto está consumiendo, y tú también.
- A la salida, o cuando vence la estancia, la toma se apaga y los kWh se cargan en su método de pago, junto con la parcela.
- Si quiere quedarse otra noche, amplía la estancia desde el móvil y la luz sigue. Si no paga, la toma no se vuelve a encender.
Mientras tanto, tú puedes estar en cualquier sitio. Si un cliente te llama porque "no hay luz", abres la aplicación, ves que su toma está apagada porque la estancia venció a mediodía y se lo explicas en treinta segundos, o se la vuelves a encender con un toque si decides hacerle un favor. Si ves una parcela que lleva seis horas tirando 3 kW a las tres de la tarde en agosto, sabes que hay un aire acondicionado encendido en una autocaravana vacía y puedes mandar un mensaje. Si un relé deja de responder, lo sabes antes que el cliente.
Un área, un panel: por qué los postes no deben vivir en una aplicación aparte
Hay un error que vemos a menudo en quien empieza a automatizar: una aplicación para la barrera, un portal para las reservas, un sistema para los postes, un programa para el registro de viajeros y una hoja de Excel para juntarlo todo. Cada pieza funciona, pero el gestor se pasa el día saltando de una a otra, y cuando el autocaravanista pregunta "¿entonces he pagado o no?", ninguno de los cinco sistemas sabe responder solo.
La electricidad solo tiene sentido como un servicio de la estancia, no como un producto aparte. Tiene que encenderse cuando empieza la estancia, apagarse cuando termina y aparecer en el mismo recibo que la parcela. Por eso hemos integrado los postes conectados directamente en CamperGate, con un socio especializado en el hardware: desde la misma pantalla en la que abres la barrera, ves las reservas y controlas las llegadas, ves también el estado de cada toma, los kWh consumidos por parcela y el importe que se va acumulando. La toma se activa sola para quien la ha pagado y sigue apagada para todos los demás, el cobro por consumo va en la misma transacción que la estancia y, si hace falta, enciendes o apagas una toma a mano desde el móvil. Sin una segunda aplicación, sin un segundo usuario, sin una segunda factura que cuadrar.
Esto cambia el trabajo de quien gestiona el área de una forma muy concreta. El gestor privado que tiene otro trabajo entre semana deja de pasar por el área "a ver los postes". El ayuntamiento tiene un informe mensual de kWh vendidos para justificar el servicio. La casa rural con seis parcelas deja de regalar la luz dentro del precio. Y en todos los casos el área funciona también cuando el gestor no está, que es la única definición seria de "área automatizada".
Pasar al consumo sin perder clientes: un plan en cinco pasos
El miedo más común de quien se plantea dejar la tarifa fija es la reacción de los clientes. Es un temor legítimo y se gestiona con algunas precauciones.
1. Elige un precio por kWh honesto y explícalo. Tiene que cubrir la energía, que con los precios de 2026 puede rondar los 0,20-0,30 €/kWh según tu contrato, y la infraestructura. Como referencia pública, Pobladura del Valle cobra 0,60 €/kWh en los cargadores de vehículo eléctrico de su área. Con un precio de ese orden cubres costes con holgura y puedes decir con tranquilidad "pagas lo que consumes".
2. Publica una tablita de consumos típicos. En la web, en el mensaje de bienvenida, en el cartel del área. Con 0,60 €/kWh, por ejemplo: "Nevera una noche: unos 2 kWh, 1,20 euros. Aire acondicionado 8 horas: unos 7 kWh, 4,20 euros." El autocaravanista entiende en diez segundos que en una estancia normal pagará menos que con la antigua tarifa fija, y que solo paga más si consume más. La transparencia desactiva la discusión antes de que empiece.
3. Haz que la electricidad sea opcional en la entrada. Quien tiene placas solares y baterías de litio (cada vez más, sobre todo entre las furgonetas camper) no la quiere y agradece no pagarla. Quien la quiere la activa con un toque. Nadie se siente obligado.
4. Enséñale el consumo en tiempo real. La mayoría de las quejas sobre la luz nacen de la sorpresa al final de la estancia. Si el autocaravanista puede ver los kWh mientras los gasta, no hay sorpresa.
5. Empieza por las parcelas nuevas o por la renovación. No hace falta rehacerlo todo en un día. Si vas a cambiar dos postes viejos o a añadir cuatro parcelas con una subvención, que sean conectados. Después de una temporada tendrás los números reales de tu área para decidir si y cuándo convertir el resto.
Imagínate haciéndolo en ocho parcelas "premium" durante una temporada. En septiembre comparas los kWh vendidos en esas ocho con la factura y descubres cuánto te cuestan de verdad las otras veintidós a tarifa fija. Con esos datos en la mano, la decisión sobre el resto del área se toma sola, antes del invierno. Es lo que pasa cada vez que alguien empieza a medir.
En resumen
La electricidad es el único servicio del área que durante años has vendido sin medirlo, y con un tipo de cliente que cambia (más invierno, más aire acondicionado, más baterías de litio que recargar) y un precio de la luz que en 2026 ha llegado a multiplicarse por ocho entre febrero y septiembre en el mercado mayorista, la tarifa fija es cada vez más arriesgada. Una autocaravana ligera consume 2-3 kWh por noche, una pesada 10-15 y más; con un coste real que puede rondar los 0,25 € por kWh, la tarifa fija de 3 o 4 euros deja poco margen, o ninguno, con una parte de tus clientes. La ITC-BT-41 y la norma UNE-HD 60364-7-708 fijan cómo debe ser un poste reglamentario, y si tienes que invertir, conviene hacerlo una sola vez, con postes conectados que se encienden para quien ha pagado, miden los kWh y los cobran junto con la estancia. Todo desde el mismo panel con el que gestionas la barrera, las reservas y las entradas, estés donde estés.
Cómo te ayuda CamperGate
Gestionar el área a distancia, servicios incluidos, es posible también para un área pequeña si todo pasa por el mismo sistema: acceso, reservas, pagos y viajeros.
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